SISTEMA NERVIOSO
El sistema nervioso es una red compleja de estructuras especializadas (encéfalo,
médula espinal y nervios) que tienen como misión controlar y regular el
funcionamiento de los diversos órganos y sistemas, coordinando su interrelación y la
relación del organismo con el medio externo. El sistema nervioso está organizado para
detectar cambios en el medio interno y externo, evaluar esta información y responder
a través de ocasionar cambios en músculos o glándulas
DIVISIÓN DEL SISTEMA NERVIOSO
El sistema nervioso se divide en dos grandes subsistemas: 1) sistema nervioso
central (SNC) compuesto por el encéfalo y la médula espinal; y 2) sistema nervioso
periférico (SNP), dentro del cual se incluyen todos los tejidos nerviosos situados
fuera del sistema nervioso central

SISTEMA NERVIOSO CENTRAL
El SNC está formado por el encéfalo y la médula espinal. El encéfalo es la parte del
sistema nervioso central contenida en el cráneo y el cuál comprende el cerebro, el
cerebelo y el tronco del encéfalo o encefálico. La médula espinal es la parte del
sistema nervioso central situado en el interior del canal vertebral y se conecta con el
encéfalo a través del agujero occipital del cráneo. El SNC (encéfalo y médula espinal)
recibe, integra y correlaciona distintos tipos de información sensorial.
Además el SNC es también la fuente de nuestros pensamientos, emociones y
recuerdos. Tras integrar la información, a través de funciones motoras que viajan por
nervios del SNP ejecuta una respuesta adecuada.
SISTEMA NERVIOSO PERIFÉRICO
El sistema nervioso periférico está formado por nervios que conectan el encéfalo y
la médula espinal con otras partes del cuerpo. Los nervios que se originan en el
encéfalo se denominan nervios craneales, y los que se originan en la médula espinal,
nervios raquídeos o espinales. Los ganglios son pequeños acúmulos de tejido
nervioso situados en el SNP, los cuales contienen cuerpos neuronales y están asociados
a nervios craneales o a nervios espinales. Los nervios son haces de fibras nerviosas
periféricas que forman vías de información centrípeta (desde los receptores
sensoriales hasta el SNC) y vías centrífugas (desde el SNC a los órganos
efectores).
NEURONAS Y NEUROGLIA
El tejido nervioso consta de dos tipos de células: las neuronas y la neuroglia o glia.
Las neuronas son las células responsables de las funciones atribuidas al sistema
nervioso: pensar, razonar, control de la actividad muscular, sentir, etc. Son células
excitables que conducen los impulsos que hacen posibles todas las funciones del
sistema nervioso. Representan la unidad básica funcional y estructural del sistema
nervioso. El encéfalo humano contiene alrededor de 100.000 millones de neuronas.
Aunque pueden tener distintas formas y tamaños, todas las neuronas tienen una
estructura básica y constan de 3 partes esenciales: cuerpo neuronal, dendritas y
axones.
- El cuerpo o soma neuronal contiene el núcleo y el citoplasma, con todos sus orgánulos intracelulares, rodeado por la membrana plasmática.
- Las dendritas son prolongaciones cortas ramificadas, en general múltiples, a través de las cuales la neurona recibe estímulos procedentes de neuronas vecinas con las cuales establece una sinapsis o contacto entre células.
- El axón es una prolongación, generalmente única y de longitud variable, a través de la cual el impulso nervioso se transmite desde el cuerpo celular a otras células nerviosas o a otros órganos del cuerpo. Cerca del final, el axón, se divide en terminaciones especializadas que contactarán con otras neuronas u órganos efectores. El lugar de contacto entre dos neuronas o entre una neurona y un órgano efector es una sinapsis. Para formar la sinápsis, el axón de la célula presináptica se ensancha formando los bulbos terminales o terminal presináptica los cuales contienen sacos membranosos diminutos, llamados vesículas sinápticas que almacenan un neurotransmisor químico. La célula postsináptica posee una superficie receptora o terminal postsináptica. Entre las dos terminales existe un espacio que las separa llamado hendidura postsináptica.
Las neuronas están sostenidas por un grupo de células no excitables que en conjunto
se denominan neuroglia. Las células de la neuroglia son, en general, más pequeñas
que las neuronas y las superan en 5 a 10 veces en número. Las principales células de
la neuroglia son: astrocitos, oligodendrocitos, células ependimarias, células de
Swchann, y células satélites.
Los astrocitos son pequeñas células de aspecto estrellado que se encuentran en todo
el SNC. Desempeñan muchas funciones importantes dentro del SNC, ya que no son
simples células de sostén pasivas. Así, forman un armazón estructural y de soporte
para las neuronas y los capilares gracias a sus prolongaciones citoplasmáticas.
Asimismo, mantienen la integridad de la barrera hemoencefálica, una barrera física
que impide el paso de determinadas sustancias desde los capilares cerebrales al
espacio intersticial. Además, tienen una función de apoyo mecánico y metabólico a las
neuronas, de síntesis de algunos componentes utilizados por estas y de ayuda a la
regulación de la composición iónica del espacio extracelular que rodea a las neuronas.
Los oligodendrocitos son células más pequeñas, con menos procesos celulares. Su
principal función es la síntesis de mielina y la mielinización de los axones de las
neuronas en el SNC. Cada oligodendrocito puede rodear con mielina entre 3 y 50
axones. La mielina se dispone formando varias capas alrededor de los axones, de tal
forma que los protege y aísla eléctricamente. La mielinización, además, contribuye de
forma muy importante a aumentar la velocidad de conducción de los impulsos
nerviosos a través de los axones. A intervalos en toda la longitud del axón hay
interrupciones de la vaina de mielina, llamadas nódulos de Ranvier. Los axones
rodeados de mielina se denominan axones mielínicos, mientras que los que carecen
de ella se llaman amielínicos.
La microglia son células pequeñas con función fagocitaria, importantes en la
mediación de la respuesta inmune dentro del SNC. Tienen su origen en las células
madre hematopoyéticas embrionarias.
Las células ependimarias son células ciliadas que tapizan la pared del sistema
ventricular y del ependimo. Son células móviles que contribuyen al flujo del líquido
cefaloraquódeo (LCR).
Las células de Schwann son células de la neuroglia situadas en el sistema nervioso
periférico, las cuales sintetizan la mielina que recubre los axones a este nivel. Cada
célula rodea a un solo axón.
Las células satélite son células de soporte de las neuronas de los ganglios del SNP.
En un corte fresco del encéfalo o la médula espinal, algunas regiones son de color
blanco y brillante, y otras grisáceas.
La sustancia blanca corresponde a la sustancia
del encéfalo y la médula espinal formada por fibras nerviosas mielínicas y por tejido
neuroglial. Es el color blanco de la mielina lo que le confiere su nombre.
La sustancia gris está integrada por neuronas y sus prolongaciones, fibras nerviosas
mielínicas y amielínicas y células gliales. Su color grisáceo se debe a la escasez de
mielina.
SISTEMA NERVIOSO CENTRAL
ENCÉFALO
El encéfalo consta de cuatro partes principales: el tronco del encéfalo, el cerebelo,
el diencéfalo y el cerebro.
cerebro
El tronco del encéfalo consta de tres partes: el bulbo raquídeo, la protuberancia y
el mesencéfalo. Del tronco del encéfalo salen diez de los doce pares craneales, los
cuales se ocupan de la inervación de estructuras situadas en la cabeza. Son el
equivalente a los nervios raquídeos en la medula espinal.
El bulbo raquídeo es la parte del encéfalo que se une a la medula espinal y constituye
la parte inferior del tronco encefálico. En el bulbo se localizan fascículos ascendentes
(sensoriales) y descendentes (motores) que comunican la médula espinal con el
encéfalo, además de numerosos núcleos o centros (masas de sustancia gris) que
regulan diversas funciones vitales, como la función respiratoria, los latidos cardíacos y
el diámetro vascular. Otros centros regulan funciones no vitales como el vómito, la tos,
el estornudo, el hipo y la deglución. El bulbo también contiene núcleos que reciben
información sensorial o generan impulsos motores relacionados con cinco pares
craneales: nervio vestíbulococlear (VIII), nervio glosofaríngeo (IX), nervio vago
(X), nervio espinal (XI) y nervio hipogloso (XII).
La protuberancia está situada inmediatamente por encima del bulbo y, al igual que el
bulbo, está compuesta por núcleos y fascículos ascendentes (sensoriales) y
descendentes (motores). Contiene núcleos que participan, junto al bulbo, en la
regulación de la respiración así como núcleos relacionados con cuatro pares craneales:
Nervio trigémino (V), nervio motor ocular externo (VI), nervio facial (VII) y
nervio vestíbulococlear (VIII).
El mesencéfalo se extiende desde la protuberancia hasta el diencéfalo, y al igual que
el bulbo y la protuberancia contiene núcleos y fascículos. En su parte posterior y medial
se sitúa el acueducto de Silvio, un conducto que comunica el III y el IV ventrículo y que
contiene líquido cefaloraquídeo. Entre los núcleos que comprende el mesencéfalo se
encuentra la sustancia negra y los núcleos rojos izquierdo y derecho, los cuales
participan en la regulación subconsciente de la actividad muscular. Los núcleos
mesencefálicos relacionados con los pares craneales son: nervio motor ocular
común (III) y nervio patético (IV).
En el tronco del encéfalo también se sitúa la formación reticular, un conjunto de
pequeñas áreas de sustancia gris entremezcladas con cordones de sustancia blanca
formando una red. Esta formación se extiende a lo largo de todo el tronco del encéfalo
y llega también hasta la médula espinal y el diencéfalo. Este sistema se encarga de
mantener la conciencia y el despertar.
El cerebelo ocupa la porción posteroinferior de la cavidad craneal detrás del bulbo
raquídeo y protuberancia. Lo separan del cerebro la tienda del cerebelo o tentorio,
una prolongación de la dura madre, la cual proporciona sostén a la parte posterior del
cerebro.
El cerebelo se une al tronco del encéfalo por medio de tres pares de haces de
fibras o pedúnculos cerebelosos. En su visión superior o inferior, el cerebelo tiene
forma de mariposa, siendo las “alas” los hemisferios cerebelosos y el “cuerpo” el
vermis. Cada hemisferio cerebeloso consta de lóbulos, separados por cisuras. El
cerebelo tiene una capa externa de sustancia gris, la corteza cerebelosa, y núcleos
de sustancia gris situados en la profundidad de la sustancia blanca. La función principal
del cerebelo es la coordinación de los movimientos. El cerebelo evalúa cómo se
ejecutan los movimientos que inician las áreas motoras del cerebro. En caso de que no
se realicen de forma armónica y suave, el cerebelo lo detecta y envía impulsos de
retroalimentación a las áreas motoras, para que corrijan el error y se modifiquen los
movimientos. Además, el cerebelo participa en la regulación de la postura y el
equilibrio.
El diencéfalo se sitúa entre el tronco del encéfalo y el cerebro, y consta de dos partes
principales: el tálamo y el hipotálamo.
El tálamo consiste en dos masas simétricas de sustancia gris organizadas en diversos
núcleos, con fascículos de sustancia blanca entre los núcleos. Están situados a ambos
lados del III ventrículo. El tálamo es la principal estación para los impulsos sensoriales
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que llegan a la corteza cerebral desde la médula espinal, el tronco del encéfalo, el
cerebelo y otras partes del cerebro. Además, el tálamo desempeña una función
esencial en la conciencia y la adquisición de conocimientos, lo que se denomina
cognición, así como en el control de las emociones y la memoria. Asimismo, el tálamo
participa en el control de acciones motoras voluntarias y el despertar.
El hipotálamo está situado en un plano inferior al tálamo y consta de más de doce
núcleos con funciones distintas. El hipotálamo controla muchas actividades corporales y
es uno de los principales reguladores de la homeostas
El cerebro forma la mayor parte del encéfalo y se apoya en el diencéfalo y el tronco
del encéfalo. Consta de la corteza cerebral (capa superficial de sustancia gris), la
sustancia blanca (subyacente a la corteza cerebral) y los núcleos estriados
(situados en la profundidad de la sustancia blanca). El cerebro es la “cuna de la
inteligencia”, que permite a los seres humanos leer, escribir, hablar, realizar cálculos,
componer música, recordar el pasado, planear el futuro e imaginar lo que no ha
existido.
La sustancia blanca subyacente a la corteza cerebral consiste en axones mielínicos
organizados en fascículos, los cuales transmiten impulsos entre circunvoluciones de un
mismo hemisferio, entre los dos hemisferios (cuerpo calloso) y entre el cerebro y
otras partes del encéfalo a la médula espinal o viceversa.
Los núcleos estriados son un conjunto de varios pares de núcleos, situados cada
miembro del par en un hemisferio diferente, formados por el caudado, el putamen y el
pálido. Desde un punto de vista funcional participan en el control de la función motora.
Los núcleos estriados y el tálamo configuran los ganglios basales. Reciben y envían
impulsos a la corteza cerebral, hipotálamo y a algunos núcleos del tronco cerebral.
ÁREAS FUNCIONALES DE LA CORTEZA CEREBRAL
Las funciones del cerebro son numerosas y complejas. En general, el córtex se
divide en tres grandes tipos de áreas funcionales: áreas sensoriales (reciben e
interpretan impulsos relacionados con las sensaciones); áreas motoras (inician
movimientos); y áreas de asociación (funciones de integración más complejas,
como memoria, emociones, etc.).
Las áreas sensoriales están situadas principalmente en la parte posterior de la
corteza cerebral, detrás de la cisura central. En la corteza, las áreas sensoriales
primarias tienen la conexión más directa con receptores sensoriales periféricos.
1. Área somatosensorial primaria: se localiza en la circunvolución parietal
ascendente, inmediatamente detrás de la cisura central o de Rolando. Recibe
sensaciones de receptores sensoriales somáticos relativos al tacto, propioceptivos
(posición articular y muscular), dolor y temperatura. Cada punto en el área capta
sensaciones de una parte específica del cuerpo, el cual está representado
espacialmente por completo en ella. Hay algunas partes corporales, por ejemplo,
labios, cara, lengua y pulgar, que están representadas por áreas más grandes de la
corteza somatosensorial, mientras que el tronco tiene una representación mucho
menor. El tamaño relativo de estas áreas es proprocional al número de receptores
sensoriales en la parte corporal respectiva. La función principal del área
somatosensorial es localizar con exactitud los puntos del cuerpo donde se originan
las sensaciones.
2. Área visual: se localiza en la cara medial del lóbulo occipital y recibe impulsos
que transmiten información visual (forma, color y movimiento de las estímulos
visuales)
3. Área auditiva: se localiza en el lóbulo temporal e interpreta las características
básicas de los sonidos, como su tonalidad y ritmo.
4. Área gustativa: se localiza en la base de la circunvolución parietal ascendente,
por encima de la cisura de Silvio y percibe estímulos gustativos.
5. Área olfatoria: se localiza en la cara medial del lóbulo temporal y recibe
impulsos relacionados con la olfacción.
Las áreas motoras están situadas en la corteza cerebral de las regiones anteriores
de los hemisferios cerebrales. Entre las áreas motoras más importantes
destacamos:
1. Área motora primaria: se localiza en la circunvolución prerrolándica,
inmediatamente delante de la cisura central o de Rolando. Cada región del área
controla la contracción voluntaria de músculos o grupos musculares específicos. Al
igual que en la representación sensorial somática en el área somatosensorial, los
músculos están representados de manera desigual en el área motora primaria. La
magnitud de su representación es proporcional al número de unidades motoras de
un músculo dado. Por ejemplo, los músculos del pulgar, resto de dedos de la mano,
labios, lengua y cuerdas vocales tienen una representación mayor a la región del
tronco.
2. Área de Broca: se localiza en uno de los lóbulos frontales (el izquierdo en la
mayoría de las personas), en un plano superior a la cisura de Silvio. Controla el
movimiento de los músculos necesarios para hablar y articular correctamente los
sonidos.
Las áreas de asociación comprenden algunas áreas motoras y sensoriales,
además de grandes áreas en la cara lateral de los lóbulos occipital, parietal y
temporal, así como en el lóbulo frontal por delante de las áreas motoras. Las áreas
de asociación están conectadas entre si mediante fascículos de asociación. Entre las
áreas de asociación destacamos:
1. Área de asociación somatosensorial: se localiza justo posterior al área
somatosensorial primaria, recibe impulsos del tálamo y su función es integrar e
interpretar las sensaciones (p.e. determinar la forma y textura de un objeto sin
verlo).
2. Área de asociación visual: se localiza en el lóbulo occipital y su función es
relacionar las experiencias visuales previas y actuales, además de ser esencial para
reconocer y evaluar lo que se observa.
3. Área de asociación auditiva: se localiza en un plano posterior al área auditiva
y permite discernir si los sonidos corresponden al habla, la música o ruido.
4. Área de Wernicke: se localiza en la región frontera entre los lóbulos temporal
y parietal y permite interpretar el significado del habla y el contenido emocional del
lenguaje hablado (p.e enfado, alegría)
5. Área promotora: se localiza inmediatamente por delante del área motora
primaria y permite la ejecución de actividades motoras de carácter complejo y
secuencial (p.e. poner una carta dentro de un sobre).
6. Área frontal del campo visual: regula los movimientos visuales voluntarios
de seguimiento (p.e. leer una frase).
SISTEMA LIMBICO
El sistema límbico se compone de un anillo de estructuras que rodea la parte
superior del tronco encefálico y el cuerpo calloso en el borde interno del cerebro y
el suelo del diencéfalo. Su función primordial es el control de emociones como el
dolor, placer, docilidad, afecto e ira. Por ello recibe el nombre de “encéfalo
emocional”.
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Dominancia cerebral
Aunque los hemisferios derecho e izquierdo son razonablemente simétricos, existen
diferencias funcionales entre ellos debido a que a pesar que comparten muchas
funciones, también se especializan en otras. Así, el existe una dominancia del
hemisferio izquierdo en el lenguaje hablado y escrito, habilidades numéricas y
científicas y el razonamiento. A la inversa, el hemisferio derecho es más importante
en habilidades musicales, la percepción espacial o el reconocimiento del propio
cuerpo.
MÉDULA ESPINAL
La médula espinal se localiza en el conducto raquídeo de la columna vertebral, el cual
está formado por la superposición de los agujeros vertebrales, que conforman una
sólida coraza que protege y envuelva a la médula espinal.
La médula espinal tiene forma cilíndrica, aplanada por su cara anterior y se extiende
desde el bulbo raquídeo hasta el borde superior de la segunda vértebra lumbar. Por su
parte inferior acaba en forma de cono (cono medular), debajo del cual encontramos
la cola de caballo (conjunto de raíces motoras y sensitivas lumbares y sacras).
La médula consiste en 31 segmentos espinales o metámeras y de cada segmento
emerge un par de nervios espinales. Los nervios espinales o raquídeos constituyen
la vía de comunicación entre la medula espinal y la inervación de regiones específicas
del organismo. Cada nervio espinal se conecta con un segmento de la medula mediante
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dos haces de axones llamados raíces. La raíz posterior o dorsal sólo contiene fibras
sensoriales y conducen impulsos nerviosos de la periferia hacia el SNC. Cada una de
estas raíces también tiene un engrosamiento, llamado ganglio de la raíz posterior o
dorsal, donde están los cuerpos de las neuronas sensitivas. La raíz anterior o
ventral contiene axones de neuronas motoras, que conducen impulsos del SNC a los
órganos o células efectoras.
Como el resto de SNC la medula espinal está constituida por sustancia gris, situada
en la parte central y sustancia blanca, situada en la parte más externa.
En cada lado
de la médula espinal, la sustancia gris se subdivide en regiones conocidas como
astas, las cuales se denominan según su localización en anteriores, posteriores y
laterales. Globalmente las astas medulares de sustancia gris tienen forma de H.
Las
astas anteriores contienen cuerpos de neuronas motoras, las astas posteriores
constan de núcleos sensoriales somáticos y del sistema autónomo y las astas
laterales contienen los cuerpos celulares de las neuronas del sistema autónomo. La
sustancia blanca está organizada en regiones o cordones: los cordones anteriores,
los cordones laterales y los cordones posteriores. A través de la sustancia blanca
descienden las fibras de las vías motoras y ascienden las fibras de las vías sensitivas.
En el centro de la medula existe un canal o conducto con líquido cefaloraquídeo
llamado epéndimo.
MENINGES
El SNC (encéfalo y médula espinal) está rodeado por tres capas de tejido conjuntivo
denominadas meninges. Hay tres capas meníngeas:
1. Duramadre: es la capa más externa y la más fuerte. Está formada por tejido
conjuntivo denso irregular. Está adherida al hueso. Presenta unas proyecciones
en forma de tabiques, que separan zonas del encéfalo:
2. Hoz del cerebro: es un tabique vertical y mediano situado entre los dos
hemisferios cerebrales en la cisura interhemisférica.
3. Tentorio o tienda del cerebelo: está situada de manera perpendicular a la
hoz, separando el cerebro de las estructuras de la fosa posterior (tronco cerebral
y cerebelo).
4. Aracnoides: está por debajo de la duramadre. Está formada por tejido
conjuntivo avascular rico en fibras de colágeno y elásticas que forman como una
malla. Entre esta meninge y la duramadre está el espacio subdural.
5. Piamadre: es una capa muy fina y transparente de tejido conectivo que está
íntimamente adherida al sistema nervioso central al cual recubre. Entre la
aracnoides y la piamadre se halla el espacio subaracnoideo, que contiene
líquido cefaloraquídeo.
LÍQUIDO CEFALORAQUÍDEO Y SISTEMA VENTRICULAR
El líquido cefaloraquídeo (LCR) es transparente e incoloro; protege el encéfalo y la
médula espinal contra lesiones químicas y físicas, además de transportar oxígeno,
glucosa y otras sustancias químicas necesarias de la sangre a las neuronas y neuroglia.
Este líquido se produce en unas estructuras vasculares situadas en las paredes de los
ventrículos llamadas plexos coroideos. Son redes de capilares cubiertas de células
ependimarias que forman el LCR a partir de la filtración del plasma sanguíneo. El LCR
circula de manera continua a través de los ventrículos (cavidades del encéfalo),
epéndimo y espacio subaracnoideo.
Los ventrículos cerebrales son cavidades comunicadas entre si, por donde se produce y
circula el LCR. Encontramos un ventrículo lateral en cada hemisferio cerebral, que se
comunica cada uno de ellos con el III ventrículo, situado en la línea media entre los
tálamos y superior al hipotálamo.El IV ventrículo se localiza entre el tronco cerebral
y el cerebelo.
El LCR que se forma en los plexos coroideos de cada ventrículo lateral fluye al III
ventrículo por un par de agujeros (agujeros de Monro). A partir del III ventrículo el
LCR circula hacia el IV ventrículo a través del acueducto de Silvio. De aquí pasa al
espacio subaracnoideo que rodea el encéfalo y la médula espinal y también al
epéndimo. En el espacio subaracnoideo se reabsorbe gradualmente en la sangre por las
vellosidades aracnoideas, prolongaciones digitiformes de la aracnoides que se
proyectan en los senos venosos.
El LRC proporciona protección mecánica al SNC dado que evita que el encéfalo y la
médula espinal puedan golpearse con las paredes del cráneo y la columna vertebral. Es
como si el encéfalo flotase en la cavidad craneal.
SISTEMA NERVIOSO AUTÓNOMO
El sistema nervioso autónomo (SNA) o vegetativo inerva el músculo liso, el músculo
cardíaco y las glándulas. Junto con el sistema endocrino controlan de forma
inconsciente la homeostasis del medio interno. Anatómicamente distinguimos una parte
central del SNA, situada dentro de las meninges, y una parte periférica, situada fuera
de las meninges.
Las vías motoras autónomas están compuestas por dos motoneuronas en serie. La
primera motoneurona se denomina neurona preganglionar, su cuerpo neuronal está
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en el encéfalo o médula espinal y su axón sale del SNC como parte de los nervios
craneales o raquídeos. Este axón se extiende hasta un ganglio autónomo, donde
establece sinapsis con la segunda motoneurona o neurona postganglionar V, la cual
inerva al órgano efector.
La porción motora del SNA tiene dos divisiones principales, el sistema nervioso
simpático y el parasimpático. Muchos órganos reciben inervación simpática y
parasimpática y, en general, en un mismo órgano tienen funciones antagónicas.
SISTEMA NERVIOSO SIMPÁTICO (SNS) O TORACOLUMBAR
Las fibras del SNS se originan en neuronas situadas en la parte lateral de la sustancia
gris de la médula torácica y lumbar (desde T1 hasta L2). Estas fibras, denominadas
preganglionares, salen de la médula espinal a través de los nervios raquídeos y pasan
hacia los ganglios de la cadena simpática paravertebral. Estas fibras preganglionares
pueden seguir dos cursos:
1. Hacer sinápsis en los ganglios simpáticos paravertebrales y de aquí las fibras
postganglionares se dirigen básicamente a órganos situados por encima del
diafragma.
2. Pasar a través de la cadena simpática sin hacer sinápsis para dirigirse a uno de los
ganglios prevertables situados dentro del abdomen (el ganglio celiaco y el ganglio
hipogástrico). Sus fibras postganglionares se distribuyen en órganos
infradiafragmáticos.
El neurotransmissor liberado por las fibras preganglionars es la acetilcolina y estas
fibras se denominan fibras colinérgiques. El neurotransmissor de las fibras
postganglionars simpáticas es, en general, la noradrenalina y las fibras
postganglionars se denominan fibras adrenèrgiques.
También llegan fibras preganglionares simpáticas a la medula suprerrenal. Desde un
punto de vista de desarrollo, la medula suprarrenal equivale a ganglios simpáticos
modificados y sus células son similares a neuronas postganglionares simpáticas. La
estimulación simpática de la medula suprarrenal ocasiona que ésta libere al torrente
sanguíneo una mezcla de catecolaminas (80% epinefrina o adrenalina y 20%
norepinefrina o noradrenalina).
Los receptores adrenérgicos de los órganos efectores se estimulan tanto por la
noradrenalina (neurotransmisor liberado por las neuronas postganglionares) como por
la adrenalina y noradrenalina (hormonas liberadas en la sangre por la médula
suprerrenal). Los dos tipos principales de receptores adrenérgicos son los receptores
alfa y beta. Dichos receptores se dividen en subgrupos (α1, α2, β1, β2 y β3) y salvo
excepciones los receptores α1, y β1, son excitadores y los α2 y β2 inhibidores.
Las funciones del sistema nervioso simpático, en su conjunto, preparan al cuerpo para
una respuesta ante una situación de estrés. Las funciones específicas del sistema
nervioso simpático en los distintos órganos están resumidas en la.
SISTEMA NERVIOSO PARASIMPÁTICO O CRANEOSACRAL
Las fibras del sistema nervioso parasimpático se originan en el cráneo y el sacro. La
parte craneal se origina en los núcleos parasimpáticos de los pares craneales III, VII,
IX y X.
La parte sacra se origina en la región lateral de la sustancia gris de la medula
sacra, en los niveles S-2 y S-3.
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Los ganglios parasimpáticos se sitúan cerca de los órganos que van a inervar por lo
cual las fibras parasimpáticas preganglionars son largas, mientras que las fibras
parasimpáticas postganglionars tienen un recorrido corto.
El neurotransmisor liberado
tanto en las fibras parasimpáticas preganglionares como postganglionares es la
acetilcolina. Por lo tanto, todas las fibras parasimpáticas son fibras colinérgicas. Los
receptores colinérgicos de los órganos efectores pueden ser de dos tipos: nicotínicos y
muscarínicos. Los receptores nicotínicos son siempre excitadores mientras que los
receptores muscarínicos pueden ser excitadores o inhibidores según el tipo celular
específico en que se localicen.
Aproximadamente el 75% de todas las fibras parasimpáticas del organismo se localizan
en el nervio vago el cual proporciona inervación parasimpática a las vísceras torácicas
y abdominales (corazón, pulmones, el tubo digestivo excepto el colon descendente y el
recto, hígado, vesícula biliar, páncreas y las porciones superiores de los uréteres). Las
fibras parasimpáticas del III par craneal inervan el músculo pupilar y el músculo del
cristalino. Las fibras parasimpáticas que van por el VII par craneal inervan las
glándulas salivares y lagrimales. Las fibras del IX par inervan la glándula parótida. Las
fibras sacras inervan el colon descendente, el recto, las porciones inferiores de los
uréteres, la vejiga urinaria y los órganos genitales externos.
El sistema nervioso parasimpático es el responsable del control de funciones internas
en condiciones de reposo y normalidad.
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